El poder de la música llega en forma directa hasta el alma del individuo; viene a ser un mensaje de corazón a corazón: del corazón de quien la compone y de quien la interpreta hasta el corazón de quien la escucha. La cultura de paz no sólo es relevante, sino que es esencial para abordar los problemas contemporáneos y construir un futuro más próspero y armonioso. Os proponemos al espectador un viaje a través de las músicas del mundo, de forma que, juntos, disfrutemos de todos esos mundos posibles que dan forma a una perspectiva de paz. (Carmen Arroyo, componente de la orquesta)